Son las 02:06 en España, pero aquí en Londres han perdido una hora. A las 19:00 empezó todo tras pasar con éxito el control de maletas del aeropuerto,
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La puerta B7 era frente a la que tocaba esperar para embarcar, muchos ingleses a nuestro alrededor. Las 20:15 es la hora marcada para empezar a embarcar pero hasta las 20:35 no empiezan a meter a la gente en el avión con lo que el vuelo sale con un retraso de más de media hora. He conseguido ventanilla y voy justo encima del ala izquierda. A la hora de dar las indicaciones de seguridad una de las azafatas le pega una bronca a un crío que no se callaba y todo el avión se ríe.
A las 21:15 el avión empieza a moverse en busca de una pista para despegar, tras diez minutos de conducirnos por el aeropuerto el piloto le da al acelerador y el asiento empieza a chuparnos, ya estamos en el aire.
Acto seguido las azafatas empiezan a pasar el carrito de la comida y bebida y yo me pido un café colombiano del Starbucks (sí, aquí también presente), tamaño tall, que quema como los infiernos. El vuelo transcurre sin problemas salvo unas pequeñas turbulencias al llegar a Inglaterra porque está cayendo un tormentón curioso que claramente dice “Welcome to the UK”. En el vuelo me he leído 30 páginas de la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, una nimiedad para lo que tenía pensado leer.
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Aterrizamos en Gatwick a las 22:30 (hora londinense) y tras andar como diez minutos por dentro de diferentes túneles y escaleras, pasando un frío que te cagas porque encima voy en pantalones pirata y chanclas, salgo para ir a pillar un bus dirección Heathrow, pero de repente... se me acerca un tío indio que ofrece un servicio de transporte a Heathrow en coche por el mismo precio que el autobús (20 libras) y con la ventaja de salir en el momento, el siguiente bus sale a las 02:00 (hora de aquí). Accedo a su oferta y me voy en un coche dirección Heathrow. Hay que recalcar que casi me subo en el asiento del conductor... la costumbre.
Heathrow está a tomar por culo de Gatwick y por ello nos metemos un buen viaje en coche (cuarenta y pico millas así a ojo) y hay que ver lo que acojona que todos vayan al revés de lo que tu tienes asimilado y que camiones y coches te adelanten por la derecha. Al final salimos a 24 libras por persona porque nos han tangado los putos indios comecurry (si no llenabamos el coche 4 personas era lo que costaba, pero claro, no lo dicen).
A las 00:00 llegamos a la terminal 4 del aeropuerto que está completamente en obras, no hay nada abierto más que un Starbucks así que o ceno aquí o me voy al Hilton, que está a tomar por saco. Por supuesto Starbucks y pido un bocadillo de mozarella, aceitunas negras y tomate, otro bocadillo de carne con salsa pesto y un agüita mineral (10,95 libras). De postre un trozo de tarta de chocolate y un capuccino grande. El crack de la barra me regala un trozo de tarta de gengibre a la voz de enjoy guiño, guiño al decirle que eso no se lo había pedido.
Ahora es la 01:32 aquí en Londres... los obreros están trabajando hace frío y yo en pantalones pirata pero con zapatillas.
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